Tomando una cerveza en la terraza de un bar, me doy cuenta de cómo han ido cambiando algunos elementos arquitectónicos que me rodean. Recuerdo cuando, hace unos años, pasaba por allí. Recuerdo que las personas eran las mismas que ahora se sientan conmigo en la terraza y que las conversaciones se parecían. Aquel año era el 2006. Éste es el 2011.
218.209 personas viven en Cartagena conmigo. Sólo a unos pocos los conozco pero hace mucho que no sé de ellos. Pereza para llamarnos, supongo. Hago memoria para saber donde los vi por última vez y el entorno que recuerdo suele ser, la mayoría de las veces, salvo algún que otro cambio, el mismo. También recuerdo las conversaciones y los sentimientos que traen esas memorias. Sí, soy un sentimental y me gusta la nostalgia.
Por eso, pienso que podría hacer la cartografía de esos recuerdos. Lugares a los que voy, a los que vuelvo y a los que definitivamente abandoné para no volver. En cada sensación que trae echar la mirada a ese tiempo, se encuentra el motivo de la ida o la venida, así como el nombre de la compañía. Parques, bares, paseos, bibliotecas...
Podría dibujar esa catografía porque, al final, uno no es otra cosa que un nómada por sus sentimientos hasta que encuentra un lugar donde quedarse definitivamente.


2 comentarios:
Entiendo de lo que hablas amigo, lo entiendo...
Por eso, dura tanto nuestra amistad y por eso, seguimos alegrándonos de las buenas noticias.
Publicar un comentario en la entrada