martes, 16 de agosto de 2011

Sincronicidad

Anochece. Estoy en la trastienda de una librería donde pongo en venta mis recuerdos y varios objetos que dan forma a mis ilusiones infantiles y adolescentes. En esa trastienda, hay una ventana y, mientras la mujer que me atiende calcula el precio que valen esos objetos, echo un vistazo a un parque que hay no muy lejos. Allí, hay unos perros que ladran sin parar hasta que son interrupidos por el rugido de un león. Empieza, en ese momento, una cacería en la que no uno sino tres leones dan muerte a esos perros. Después, entre el ruido y las luces de las sirenas de la policía, los leones atacan a otras personas que hay cerca de allí. Entre ellas, a un hombre trajeado al que también matan y a una pareja con un niño a la que simplemente increpan. Sin embargo, no se trata de un acto cruel el que llevan a cabo estos animales. Imponen su autoridad, fuera de su entorno, moviéndose entre los edificios cercanos de una ciudad que ahora se rige por una ley diferente.

Te cuento este sueño junto con otros que sólo se pueden tener despierto y tú no aciertas a interpretarlo como otras veces has hecho. A mí me da igual porque, una vez más, me has sacado del mundo y de su ruido para llevarme allí donde se hace escuchar tu silencio. Es, entonces, cuando bromeas, diciendo que hace poco que hemos dejado atrás tu cumpleaños y con un beso me das la bienvenida a la Era de Leo.



"Dreams Made Flesh" Dead Can Dance

4 comentarios:

Monique LaMer dijo...

dichoso botón de "me gusta"

Ismael dijo...

:-)

Diana dijo...

Echo de menos el universo paralelo que hemos creado con el ruido de las olas de fondo.

Ismael dijo...

No es un universo paralelo. Es el único universo que existe.